| Felicidad, ese grato estado del Corazón |
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| Escrito por Administrador |
| Martes, 18 de Mayo de 2010 02:26 |
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La dicha interior es la posesión más valiosa de la vida, y por conquistarla o mantenerla hacemos cualquier clase de esfuerzo. Este sentimiento del alma esta entre las necesidades básicas del hombre. Quien vive descontento, no vive, sufre. En cambio, quien experimenta gozo y satisfacción, descubre que tiene todo lo que pudiera anhelar. Esta es la razón por la cual una multitud incontable de personas van detrás del placer y las diversiones, para ver si de esa manera pueden ser felices. Son muchísimos también los que viajan de continuo, los que compran y venden constantemente, los que incluso recuren a las drogas. Pero estos caminos, ¿Conducen realmente a la felicidad? Tiempo atras me escribía un joven de 26 años, quien tres años antes había sufrido un accidente que desde entonces lo mantenía impedido en una silla de ruedas. No obstante, en su carta decía literalmente: “A pesar del estado en que me encuentro, soy inmensamente mas feliz que antes del accidente. Ahora que he dejado el mal ciento un gozo espiritual que antes no tenía. Creo que Dios tiene muchas cosas preciosas para darme”. ¿Cómo podemos entender esto? Antes, cuando parecía tenerlo todo, este joven no era feliz. Ahora, cuando parece haberlo perdido todo, se siente dichoso, hay una sola explicación: Antes el joven vivía sin Dios; ahora cree en el y procura hacer la voluntad divina. Y este solo hecho ha cambiado radicalmente su vida. Su dolor físico, la silla de ruedas su aparente frustración, nada de eso puede entristecerlo. El caso de este valiente joven cristiano muestra nítidamente que el gozo es un don de Dios, una virtud de la fe cristiana y de la confianza en las providencias del altísimo… A pesar de todo que linda es la Vida. www.stereofaro.com |



Cuando vemos a una persona melancólica y desdichada, que sufre alguna contrariedad, solemos pensar: “¡Que hermoso es tener un poco de alegría en la vida!” Y cuando nosotros mismos somos traspasados por el dolor, y la sonrisa huye de nuestros labios, cuanto bien nos hace que algún buen amigo ponga su brazo sobre nuestros hombros y nos ayude a recuperar el ánimo. 